Para comenzar colocamos las frutas a macerar con el coñac 24 horas antes de preparar el budín. (Este proceso se puede acelerar colocando las frutas y el coñac en un bowl de vidrio tapado en el microondas y cocinar en máximo por 2 minutos, luego dejar enfriar tapado).
Enseguida, batimos la manteca pomada con el azúcar, la miel y la ralladura hasta formar una crema, incorporamos los huevos de a uno sin dejar de batir, tamizamos la harina con el leudante e incorporamos a la preparación con espátula, con movimiento envolvente. La masa debe resultar lisa y no debe trabajarse más de unos segundos.
Tamizar las frutas para retirar todo excedente líquido y espolvorearlas con dos cucharadas de harina extra. Incorporar a la preparación.
Volcar en un molde forrado con papel manteca. Se puede decorar la superficie con almendras enteras.
Hornear en horno 170° C por 55 a 60 minutos.
Dejar enfriar en el molde por 5 minutos, desmoldar y dejar enfriar sobre rejilla.
Opcionalmente se puede pincelar con coñac o ron y dejar envuelto hasta un mes antes de consumirlo. La operación del pincelado puede repetirse semanalmente.