En una sartén rociada con aceite cocine las berenjenas de ambos lados, condimente con sal y pimineta, terminado este proceso, retírelas y colóquelas sobre papel absorbente.
En otra sartén con aceite saltee la cebolla, condimente con sal y cocine hasta que la cebolla este transparente sin llegar a dorarse, terminada la cocción reserve hasta que se enfríe.
Una vez fría la cebolla colóquela en un bowl, incorpore orégano, ajo picado y puré de tomate, mezcle hasta que se integren todos los ingredientes.
Rocíe una fuente para horno con aceite, luego espolvoree con pan rallado y acomode las laminas de berenjena, cúbralas con la preparación de puré de tomate, albahaca, mozzarella y queso duro rallado, proceda del mismo modo comenzando nuevamente con las berenjenas y terminado con queso duro rallado, por ultimo espolvoree con pan rallado y cocine en horno precalentado a 200°C hasta que el queso se derrita.
Berenjena La berenjena no destaca por su valor energético ni nutritivo, puesto que ofrece un residuo seco inferior al 8% a causa de su escaso contenido proteico, hidrocarbonado y mineral. El agua es el elemento mayoritario de su peso.
Comparada con otras verduras y hortalizas, contiene una cantidad intermedia de fibra, más abundante en la piel y en las semillas. El aporte de sales se lo debe al potasio, el mineral más abundante, y en su composición se contabilizan cantidades discretas de fósforo, calcio, magnesio y hierro. En cuanto a su carga vitamínica, sobre todo folatos y vitamina C, no resulta significativa en comparación con el resto de hortalizas.
El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Interviene también en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
Las propiedades dietéticas saludables atribuidas a la berenjena se deben a sus componentes antioxidantes, responsables de su ligero sabor amargo.
Dado su escaso valor energético, la berenjena puede formar parte de cualquier dieta de control de peso. Para ello se ha de elaborar con poca grasa : asada al horno o en el microondas, hervida, al vapor, rehogada con poco aceite, en forma de crema, sola o junto a otras verduras. E s un vegetal con sabor penetrante que nos permite imprimirlo a la preparación y colaborar con la saciedad que buscamos en estos platos.
Puré de tomate, aporta líquido a la preparación, también colabora con su resaltado de sabor industrial para aumentar el sabor del resto de vegetales.
Cebolla : Las cebollas son un alimento con un escaso aporte calórico porque su contenido en agua es de alrededor del 90%. En la composición de las cebollas se ha de tener en cuenta su apreciable aporte de fibra y su contenido mineral y vitamínico, que la convierten en un excelente alimento regulador del organismo.
Las cebollas son una buena fuente de potasio, abundancia de antioxidantes, entre ellos los flavonoides y los compuestos azufrados. Estos últimos son sustancias precursoras de compuestos volátiles que son los que aportan a la cebolla ese olor y sabor tan característicos.
En cuanto a su contenido vitamínico, las cebollas son ricas en vitaminas del grupo B, como los folatos y las vitaminas B3 y B6. Presenta cantidades discretas de vitamina C y E, ambas con efecto antioxidante. En esta preparación se utilizan las conservadas en vinagre, este último aporta saciedad por su acentuado sabor.
Aceite de Maíz El uso de aceite de maíz complementa el aporte de ácidos grasos esenciales necesarios en una alimentación saludable, y confieren saciedad.
Muzarella baja en grasa : este producto aporta todas las características nutricionales de los lácteos, imprescindibles para el consumo humano.