Las tapas se han convertido en un clásico de la cultura española. No hay bar en España que no ofrezca esta opción como acompañamiento de bebidas con alcohol.
Cuenta la
leyenda que esta costumbre de acompañar las
bebidas alcohólicas con un
tentempié fue, en sus comienzos, una imposición para todas las tabernas por parte del rey español Alfonso X.
De esta manera, se evitaba que los campesinos alcanzaran la embriaguez. Se dice que así empezaron a utilizar dichos
bocados para tapar las copas y proteger las bebidas de los insectos circundantes.
O para tapar los vasos e irse a otra taberna sin derramar la bebida. Y así fue como nació el término
“ir de tapas”, que hoy en día hace referencia a “ir de copas” de bar en bar.
Las
variedades de tapas son infinitas y dependen tanto de la época del año como de la
localidad española en la que te encuentres.
De todas maneras, hay algunos
clásicos que encontrarás a lo largo de todo el
país: nunca faltarán
jamón serrano,
queso, almendras y aceitunas. Se suelen acompañar con una canastita de pan.
Asimismo, son muy bien recibidas las tapas preparadas con salsas, las
cazuelitas, los arroces, las papas guisadas, las
frituras y los
canapés sobre pan tostado.
Tradicionalmente, las
tapas se sirven para acompañar
vino o
cerveza, pero la bebida varía dependiendo de la localidad.
A continuación, las
recomendaciones según la
región de España que visites:
- Andalucía: acompaña tu tapa con un Fino bien frío. Es un vino generoso, de color oro pálido, sabor seco y muy aromático. Su graduación alcohólica es aproximadamente de 15°.
- Asturias: reemplaza el vino por un “culín” de sidra. Para ello, sirve un poco de esta bebida en el fondo de tu copa. Sólo un par de dedos, pues llenar el vaso por la mitad ya es una herejía.
- Castilla: maravíllate con un robusto Rioja o un Valdepeñas, vinos que pertenecen a una de las regiones vitivinícolas más importantes de España en cuanto a producción y reconocimiento.
- Cataluña: deléitate con un Penedés o el mejor cava del mundo. Su método de elaboración es el mismo que el champán, sólo que adaptado a las variedades autóctonas de dicha zona española.
- Galicia: degusta un Ribeiro -en gallego significa “ribera del río”-. Son vinos de aromas afrutados y florales, de gran personalidad. Poseen una graduación alcohólica mínima de 11°.
- País Vasco: elige un Chacolí o Txakolí -en euskera-, un vino joven, ligero y un poco agrio, concierta acidez y con una graduación alcohólica inferior a los vinos tradicionales.
- Valencia: pide un “champú” -mitad limonada, mitad cerveza rubia-. En otras partes se le denomina “clara de limón” o directamente “clara”.
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