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Feijoada, la gran performance de los sábados

Por Elisabeth Checa

Feijoada, la gran performance de los sábados

La imponente puesta en escena de la Feijoada de Cabaña Las Lilas, en Puerto Madero  comprende un desfile de más de 20 ollas de cobre para elegir y mezclar, según la tradición brasilera.

El 4 de junio el restaurant argentino inauguró la temporada de esta contundencia. Decir que la Feijoada es solo un plato brasileño es quedarse corto. Los comensales que asistan por primera vez a su celebración, sean de la parte del mundo que sean, suelen sentirse abrumados ante tal explosión de texturas, colores y cantidades.

 Es un guiso de tradición brasileña que tiene su origen en la época de colonización europea en Río de Janeiro. Se dice que el origen del plato está en los esclavos de Brasil, quienes comían habitualmente la carne que sobraba de las fiestas de los dueños de las plantaciones y las mezclaban con los porotos negros elaborando así un nuevo guiso. Es un plato propio de los  meses de invierno debido a su calórica  contundencia.

Por eso, con la llegada del invierno, el restaurant Cabaña Las Lilas ofrece la oportunidad de acercarse a este suculento desfile de ollas en ebullición con un enorme despliegue, dispuesto en modo buffet tal como manda la tradición.   Hace  varios años, la feijoada fue el rito de los sábados en lo que fuera el hotel Caesar Park en Recoleta. Pasó. Cabaña Las Lilas iluminara ahora, a partir del mediodía, todos los sábados del invierno.

La base de esta gran comilona consiste en porotos negros y arroz,   acompañados con una gran variedad de carnes ahumadas, saladas y frescas, como solomillo adobado, lomo, costillas, manitas, lengua, oreja y rabo de cerdo. También hay chorizo, cortezas de cerdo, panceta, mandioca, naranja o limón y farofa (plato típico brasileño elaborado a base de harina de mandioca, huevos, carne seca y perejil).

La carne de cerdo PiggyLand, utilizada en diversas formas es producida con este fin en  la división porcina de Estancias y Cabaña Las Lilas S.A.

Caipirinha y cerveza son los aliados clásicos de esta puesta en escena, pero allí en el restaurante, Celestino, uno de los más experimentados sommelier argentinos aconseja con los vinos. Por mi parte en esta inolvidable experiencia gourmet en la mesa concolegas para la presentación, compartimos un Nebiolo de Viña Alicia y El Enemigo,el fabuloso Cabernet Franc de Ale Vigil. Ambos  muy diferentes pero con la complejidad y la frescura para acompañar la experiencia. Sobrevivimos, plenos de energía.

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