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Grasa o azúcar, ¿Cuál es peor?

Por Dra. Paola Harwicz
Grasa o azúcar, ¿Cuál es peor?

En los últimos años, las personas y la ciencia han buscado la causa principal que produce la epidemia de obesidad. Primero fueron las grasas, ahora los azúcares. La estigmatización aumenta en la medida en que se le adjudica distintas enfermedades a un solo nutriente. Pero lejos estamos de que esto sea la realidad. 

La propuesta es pensar a los alimentos como un todo y no en nutrientes aislados. Tanto las grasas como los azúcares son nutrientes que aportan energía: 1 gramo de azúcar aporta 4 kcal, en tanto, la grasa, aporta 9 kcal por gramo. 

Definitivamente no comemos de manera aislada nutrientes, sino que los combinamos para preparar una comida. Según los datos de aporte calórico, podríamos afirmar que el exceso de grasas en nuestra dieta será un determinante de aumento de peso. Sin embargo, el azúcar y las grasas poseen procesos digestivos diferentes y su capacidad de almacenamiento es distinta. La calidad nutricional de un alimento será determinante del impacto en el peso y la salud. Existen ciertas grasas que se consideran cardio-saludables como el aceite de oliva, los frutos secos, el pescado, la palta, etc.  No se trata simplemente de “contar” cuantos gramos de grasa incorporamos en una comida determinada, sino su calidad. 

Distintos centros evaluaron el impacto en el descenso de peso si se reduce el consumo de grasas y azúcares. En un estudio reciente publicado en la revista Cell Metabolism, el Dr Kevin Hall señala que la reducción en el consumo de grasas podría generar una mayor pérdida de peso. 

Por otro lado, se considera en el último tiempo a los azúcares como grandes “responsables aislados”; inclusive se ha incorporado una mirada estricta en el consumo de frutas frescas, por considerarlos “nutrientes conflictivos”. Nada más lejos de esta mirada. No podemos eliminar un grupo de alimentos tan importante que además de energía (de la mano de la fructosa) nos brinda antioxidantes, fibras, minerales y vitaminas. 

Si hablamos de grasas, es probable que pensemos en aceite, crema o manteca. Pero no estamos acostumbrados a comer solamente ¡crema en cucharadas! O Azúcar en cucharadas. Siempre forman parte de una preparación como es el caso del helado, o la crema batida  que se prepara al combinar crema  y azúcar, logrando un sabor exquisito para nuestro paladar. Esa combinación se conoce como “carbograsas” y son estas últimas las que estimulan nuestro “centro de recompensa” presente en nuestro cerebro. Muchas veces para contrarrestar el stress utilizamos estas comidas, que nos brindan gratificación. Por eso es muy importante entender que las comidas en sí mismas no son adictivas sino que existen conductas adictivas en ciertas personas con una predisposición que buscan la gratificación a través de la comida. 

Finalmente, debemos comprender que es el exceso de calorías en un todo, y no de un nutriente especial, el responsable del aumento de peso.
 
 
 
 
 
 
 
 

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