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Maru, la dulce

Por Elisabeth Checa

Imperdible las fórmulas para la mesa dulce navideña que, como si nada, muestra Maru Botana desde la pantalla de elgourmet.com.

Para la cocinera de los rulos dorados y la sonrisa espontánea y fácil, la vida es bella. Transmite siempre buena onda. Seguir sus recetas se transforma en un sano divertimento.

Claro, ¿pero será así de fácil? Pueden preguntarse algunos de sus fans. Así de fácil. Haga la prueba. Por ejemplo intentando, según el camino señalado por Botana, el turrón de almendras, manjar navideño, un dulce heredado de los moros que habitaron España 8 siglos. En el sur, especialmente en Alicante, es la especialidad. Un dulce caro. Absolutamente debe tener almendras, sea el de Jijona o el de Alicante.

A Maru le sale impecable. Para emular. No hay porque vender el alma para comprar el mejor turrón, ni agonizar en días tórridos revolviendo en una olla de cobre o moliendo las almendras en un mortero en esa receta incomprensible extraída de un manual de cocina medieval. Existen, felizmente, las procesadoras.

Otras dulzuras: un pan dulce especialísimo y aéreo al estilo Pannetone; o esas cookies vitraux, formas coloridas de galletitas para colgar en el árbol y, además, comerlas. El efecto vitraux lo logra la rubia genial moliendo caramelos ácidos de colores. Nada mejor para los chicos que cuelgan entusiasmados en el árbol estas obras de arte comestible de la mamá.

En lejanos años vi lo mismo en otra Navidad Blanca. Blanquísima, con mucha nieve. Era en Suecia, donde se cuelgan cookies especiadas, con formas de gente o de animales. Se llaman especulum. Con cardamomo, canela, clavo. Se que Maru las hace, vi su receta en algún lugar, la ortodoxia absoluta. Otra idea excelente para el árbol y para la felicidad eso si, algo más sofisticada.

La idea de armar una navidad casera, simple y sin sofocos debe planificarse con tiempo. Primero, las dulzuras, luego los tradicionales platos salados, como el emblemático pavo. Lo del pavo es ser o no ser. Digamos que puede estar muy bueno como uno que probé diseñado por Germán Martitegui, un paisaje de sabores, un pavo de autor. O puede ser esa carne mustia, con sabor a nada de las antiguas confiterías barriales. Seguir el camino Maru lleva a buen puerto, también en el caso del pavo.

En todo caso este programa de navidad con Maru Botana es una buena ocasión para relajarse y divertirse. Maru ejerce una cocina del amor. Así de fácil. Tan fácil como sus recetas. Su cocina es como el aire o el sol, directa, sin barroquismos ni sofisticaciones. Se divierte y se nota.

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