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De viejos viñedos

Por Elisabeth Checa

La centenaria Bodega Humberto Canale, pionera en la Patagonia, presentó su nueva línea Old Vineyard: tres varietales expresivos y con carácter e identidad patagónica entre ellos, el raro Riesling.

Fundada en 1909, es la bodega con más leyenda de la Patagonia Argentina. Se trata de pioneros en una región agreste-desértica, durante mucho tiempo un territorio poblado por tribus que asolaban las estancias del sur de la provincia de Buenos Aires. La historia de Humberto Canale está íntimamente ligada con la de la Argentina y con el desarrollo productivo de la Patagonia, un proyecto que se hizo posible con la llegada del ferrocarril.

La bodega está ubicada en el Alto Valle de Río Negro y tuvo su origen poco después de la Conquista del Desierto cuando su fundador Humberto Canale recorrió la zona junto al ingeniero Luis A. Huergo para trabajar en los sistemas de irrigación de la región. Ambos eran parte de la Dirección de Obras Públicas del gobierno del general Roca y decidieron comprar 400 hectáreas en el territorio. El clima, el suelo y la amplitud térmica convencieron al ingeniero Canale de que se trataba de una gran zona para las vides. Viajó a Francia y al regresar plantó viñas con cepas importadas de Burdeos: Semillón, Cabernet y Merlot, la base de la vitivinicultura regional. Luego, construyeron la bodega que hoy sigue en pie. En 1912 contaban 200 hectáreas de viñedos.

Más actual: el gozoso encuentro con los Barzi Canale, Guillermo e hijo-Guille- en un bistro encantador y mínimo, entre los mejores de Palermo Hollywood, Paraje Arévalo, con onda de los auténticos bistro parisinos, en un almuerzo íntimo con periodistas del rubro para presentar estos vinos realmente notables.

El pionero Barzi Canale, un gentleman de estilo más british que italiano, por quien conocí los vinos patagónicos hace muchos años y supe de los esfuerzos que realizó y sigue haciendo para instalar esta región tan particular en el mundo, hizo una breve introducción sobre cada uno de estos tres varietales, recordando la centenaria historia de la bodega.

Después los vinos hablaron y cantaron por si mismos. El Riesling me interesó particularmente, uno de los grandes cepajes blancos, ya que hasta el momento solo existía el de Luigi Bosca, tambien notable en especial la cosecha 2011.

Es la variedad característica del norte del Rin en Alemania y de Alsacia en Francia. Tiene raros aromas frutados, cítricos y minerales. El Riesling dulce de estos orígenes, se destaca tanto como el seco, por su acidez intensa que equilibra la dulzura. Se considera cepaje de guarda.

Este Riesling proviene de Finca la Morita, con viñedos del año 1937. Sin ningún paso por madera, me encantó desde el color hasta los aromas donde se siente un carácter cítrico pero también mineral. Untuoso y fresco al mismo tiempo anduvo genial con un salmón marinado. La variedad es moda ahora en el mundo. Tanto como el Pinot Noir entre los varietales tintos, aunque con menos glamour que el Malbec.

Las uvas del Pinot Noir de esta línea, cosecha 2009, vienen de Finca La Isabel, donde se encuentra el paño de Pinot Noir más puro de la Patagonia, ya que fue plantado por los franceses de Chandon en su primera incursión, en 1969, adquirida a fines de los 90 por la familia Canale.

Variedad frágil, la Patagonia y especialmente este oasis del Alto Valle del Río Negro parece ser su lugar en el mundo. Gran tipicidad, desde su color, un rubí claro con notas teja, típico del cepaje. En nariz se sienten esas huellas casi indescriptibles de los buenos Borgoña: tierra húmeda trufas y hongos, sobre un fondo de fruta lejano. No malbequea para nada. Elegancia, complejidad y sutileza, con la madera de segundo uso muy bien integrada. Un conejo fue su también trémula, deliciosa compañía: tal para cual.

En cuanto al Malbec, también de viñedos 1969 cercanos a la bodega, tiene todas las virtudes de nuestro cepaje emblema en la Patagonia. Un rojo brillante y oscuro con matices violáceos. Tinto profundo y viril, donde se siente la fruta característica de la variedad y leves huellas de especias, por la crianza en barrica. Sabor pleno que permanece mucho tiempo en el recuerdo. Emociona.

Estos vinos están dedicados por Guillermo Barzi Canale a sus nietos, la sexta generación de la bodega. Un tributo conmovedor para estas chicas Morita, Isabel y estos chicos “Los Borregos”, aunque aun no puedan apreciar la excelencia de esta línea nueva, un cierre genial para el 2011.

Estos vinos de exportación, ya están disponibles también en el mercado interno, en vinotecas y restaurantes a $ 68 el blanco y $90 los tintos. Recomiendo probarlos.

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